Casas pasivas: las claves para el bajo consumo

Cuidar el medio ambiente es un tema que cada vez nos preocupa más a todos, por lo que no es extraño que sean muchas las personas que se interesan por las casas pasivas y cómo adoptar un modo de vida que sea menos perjudicial para el entorno.

casas pasivas
Imagen via Pinterest

¿Qué son las casas pasivas?

El término passive house fue ideado en Alemania, y consiste en crear viviendas que se adapten a la perfección a las condiciones climáticas del lugar en el que se encuentran, reduciendo así su necesidad de consumo energético.

Lo vemos mejor con un ejemplo en la geografía española. Una casa ubicada en Huesca necesita tener un aislamiento térmico muy eficaz que evite que el frío penetre, apostando a la vez por sistemas de climatización más eficientes como la aerotermia.

Por el contrario, una casa ubicada en Huelva lo que necesita es un buen aislamiento con respecto al sol. Persianas y toldos serán imprescindibles, apostando a la vez por una distribución de las estancias que permita una ventilación natural de los espacios, reduciendo así la necesidad de usar el aire acondicionado.

Un diseño de casas inspirado en el estándar Passivhaus da lugar a viviendas que tienen un consumo energético casi nulo, lo que es bueno para el medio ambiente y también para el bolsillo de sus habitantes.

¿Cómo convertir tu casa en casa pasiva?

Apostar por una reforma ecológica siempre es una buena idea. Es cierto que la técnica de las casas pasivas implica un diseño eficiente desde la construcción, pero eso no implica que una casa ya construida no pueda mejorar su eficiencia energética e intentar reducir su consumo.

Más allá de tomar medidas como mejorar el aislamiento o instalar ventanas con rotura de puente térmico, cuestiones de las que ya os hemos hablado anteriormente, lo cierto es que la domótica puede ser de gran ayuda.

La casa pasiva puede y debe ser una casa inteligente. Muchas veces el consumo energético que hacemos de más es debido a que no utilizamos bien los aparatos que tenemos en casa.

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Un ejemplo es la climatización. Si utilizamos la domótica para programar nuestro sistema de calefacción no hace falta que lo tengamos encendido durante todo el día.

Si sabemos que vamos a llegar a casa a las seis de la tarde podemos programarlo para que de lunes a viernes se encienda a las cinco y media. Así, cuando lleguemos a casa estará a una buena temperatura y no tendremos que dejar la calefacción encendida todo el día, o bien arrancarla con una temperatura muy alta cuando llegamos para que las estancias se caldeen rápidamente.

Otra forma en la que la domótica y los sistemas tecnológicos inteligentes nos pueden ayudar es con la iluminación.

Luces como la del pasillo tienen tendencia a quedarse encendidas por descuido, lo que acaba suponiendo un gran gasto. Con algo tan sencillo como un detector de presencia y un temporizador podemos conseguir que esta zona solo esté iluminada justo cuando lo necesitamos.

Los sistemas inteligentes también nos permiten controlar los electrodomésticos de forma remota. Podemos manejar la lavadora desde nuestro móvil y programarla para que se ponga en funcionamiento en el momento en el que el precio de la luz es más bajo.

Diferentes alternativas para diferentes necesidades

Elegir materiales que sean aislantes naturales como la madera, invertir en domótica, reforzar el aislamiento… Hay muchas maneras de conseguir reducir el consumo energético de nuestra casa.

Lo mejor en estos casos es dejarse aconsejar por profesionales. Ellos son los que mejor te pueden indicar los cambios más adecuados para tu hogar.

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