Maria y David confiaron en Cubicup para transformar su vivienda habitual en la zona de Literato Azorín en Ruzafa, Valencia, con el objetivo de adaptarla a una nueva etapa de su vida sin perder la esencia del inmueble original. La reforma partía de una premisa muy clara: reorganizar los espacios para hacerlos más funcionales y luminosos, recuperando al mismo tiempo elementos arquitectónicos ocultos que aportaran carácter y autenticidad a la casa.
La distribución original respondía a un esquema muy compartimentado, con el salón y una de las habitaciones orientados a la fachada principal, mientras que la cocina quedaba relegada a la entrada de la vivienda, vinculada al patio interior. El baño ocupaba una posición central y las otras dos habitaciones se situaban al fondo, orientadas al patio de manzana. Además de limitar la relación entre estancias y desaprovechar la entrada de luz natural, los falsos techos ocultaban parte del valor arquitectónico de la vivienda, incluyendo molduras originales que permanecían invisibles.
La nueva propuesta reorganiza completamente la zona de día para situar la cocina y el salón junto a las ventanas de fachada principal, creando un espacio abierto y mucho más conectado con la luz exterior. Esta operación permite ganar amplitud visual y mejorar las circulaciones cotidianas, generando un ambiente pensado para la convivencia y el uso familiar. Junto a esta zona principal se incorpora una habitación multiusos también orientada a fachada, concebida como un espacio flexible capaz de adaptarse a diferentes necesidades con el paso del tiempo. Las habitaciones del fondo y el baño mantienen su ubicación original, aunque se optimizan para incorporar más capacidad de almacenaje y mejorar el aprovechamiento general de la vivienda.
La cocina se convierte en uno de los puntos protagonistas del proyecto gracias a su planteamiento abierto y a una gran isla central que organiza la vida diaria alrededor de ella. Los armarios superiores, resueltos a dos alturas diferentes y combinando distintos acabados, aportan dinamismo y ligereza visual, mientras que las puertas elevables favorecen un uso más cómodo y limpio del espacio. La integración con el salón refuerza la sensación de continuidad y convierte toda la zona de día en un único ambiente amplio y luminoso.
El diseño del mobiliario fijo juega un papel fundamental en la identidad de la vivienda. Destaca especialmente el armario del salón, que funciona a su vez como elemento separador con la habitación multiusos. Su composición incorpora una puerta integrada revestida con palillería y una hornacina que aporta profundidad y funcionalidad al conjunto. Este armario se prolonga visualmente hasta el panelado de la puerta de entrada, generando una pared continua y cohesionada que ordena toda la zona principal de la casa.
Las puertas interiores, lacadas en un tono ligeramente más intenso que el color de las paredes y coordinadas con los armarios del salón, contribuyen a crear una atmósfera serena y elegante. Entre ellas sobresale la puerta diseñada a medida que conecta con el pasillo, realizada en madera y vidrio y resuelta con una esquina curva que introduce un gesto singular y delicado dentro del proyecto.
En toda la vivienda se ha utilizado un suelo vinílico efecto madera que aporta continuidad y refuerza la sensación de calidez doméstica. La iluminación también se ha trabajado con especial atención, no solo desde un punto de vista funcional, sino como herramienta para poner en valor la arquitectura original de la vivienda. En el pasillo, los detectores de movimiento activan pequeñas balizas integradas en la pared que acompañan el recorrido con una iluminación suave y acogedora. En las habitaciones, la luz indirecta integrada en los foseados perimetrales enfatiza las molduras recuperadas y genera una atmósfera más envolvente.
Precisamente el tratamiento de los techos define una de las ideas más interesantes de la reforma. Aunque algunas molduras centrales no pudieron recuperarse debido al estado del forjado existente, el proyecto plantea un falso techo retranqueado que evita tocar el perímetro de las estancias. Gracias a esta solución, las molduras originales conservadas permanecen visibles y adquieren protagonismo mediante la iluminación LED indirecta, estableciendo un diálogo equilibrado entre lo clásico y lo contemporáneo.
El resultado es una vivienda mucho más abierta, funcional y luminosa, donde la unificación de la zona de día transforma completamente la manera de habitarla. La reforma permite ahora una vida cotidiana más cómoda y flexible, manteniendo el carácter original del inmueble y reforzando su identidad a través de soluciones pensadas para el bienestar y el disfrute diario.
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