Jose y Amparo emprendieron la reforma integral de una vivienda en el corazón de Valencia con un objetivo claro: transformar un antiguo espacio oscuro y muy compartimentado en una vivienda luminosa, funcional y con carácter. La meta era doble: lograr una distribución eficiente que permitiera sacar el máximo partido al inmueble, y a la vez generar un fuerte impacto visual a través del diseño.
La situación inicial presentaba importantes retos. La vivienda contaba con estancias pequeñas, escasa luz natural y una distribución poco propicia para su nuevo uso. La compartimentación excesiva y la falta de fluidez entre espacios limitaban tanto el confort como la habitabilidad.
El nuevo planteamiento reorganiza completamente la vivienda para adaptarla a sus nuevos dueños, creando cuatro dormitorios independientes y funcionales, dos baños completos y una generosa zona común donde se integran cocina, salón y comedor. Esta área central se convierte en el corazón del hogar, pensada para fomentar la convivencia y a la vez ofrecer amplitud, luminosidad y diseño.
Cada uno de los dormitorios se diseñó con un enfoque práctico y acogedor, incorporando cama, armario y escritorio. Manteniendo los techos a la máxima altura posible para potenciar la sensación de amplitud. La cocina se articula en torno a una gran península revestida con pequeños azulejos, creando un volumen atractivo que separa sin dividir. Los acabados en madera y los electrodomésticos integrados aportan calidez y coherencia al conjunto. En los baños, la combinación de inodoros suspendidos, iluminación led indirecta y cerámicas texturadas en colores vivos da como resultado espacios modernos, funcionales y con un punto que enriquece la experiencia de uso.
Los materiales elegidos se integran de forma natural en el nuevo diseño. El suelo laminado se colocó minimizando las juntas para favorecer la continuidad visual, mientras que en la cocina y el comedor se optó por un porcelánico colorido con inspiración hidráulica que marca el cambio de uso sin romper la armonía general. Las paredes de cada estancia se trabajaron con gamas cromáticas propias, permitiendo que cada habitación tenga su propia identidad sin perder coherencia con el conjunto.
La iluminación fue uno de los aspectos más cuidados del proyecto. Se diseñaron distintos ambientes en función del uso de cada espacio, creando escenas específicas para relajarse, trabajar o simplemente transitar. La instalación de aire acondicionado por conductos garantiza el confort térmico en toda la vivienda sin alterar la limpieza visual del diseño.
Gracias a esta reforma, la vivienda ha ganado en claridad, orden y funcionalidad. Las nuevas circulaciones son lógicas y fluidas, las habitaciones ofrecen independencia sin renunciar al diseño, y la gran zona común promueve la vida compartida con amplitud y estilo. Un proyecto que demuestra cómo una intervención bien pensada puede transformar por completo no solo un espacio, sino también la forma de vivirlo.
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