Para Rafael y Paqui, este proyecto en Alboraya, Valencia, ha supuesto una transformación muy especial: la renovación del piso familiar en el que él creció, ahora adaptado a una nueva etapa de vida en común. El objetivo principal era actualizar la vivienda desde una mirada contemporánea y funcional, respetando su esencia pero adecuándola a sus necesidades actuales, con una clara prioridad en mejorar la luminosidad y la calidad de los espacios.
Antes de la intervención, la vivienda mantenía una distribución tradicional, con estancias compartimentadas que limitaban la entrada de luz natural, especialmente en la cocina y en las zonas interiores. Los materiales y acabados habían quedado desfasados, con suelos de terrazo y carpinterías de aluminio en tonos oscuros que contribuían a una sensación general más pesada y menos acogedora.
La nueva propuesta ha respetado en gran medida la estructura original, introduciendo ajustes puntuales pero muy estratégicos. Se han eliminado algunos tabiques para favorecer la conexión entre estancias y permitir que la luz fluya con mayor libertad. En este sentido, la incorporación de puertas de cristal ha sido clave, especialmente entre la cocina y el salón, actuando como elementos de transición que amplían visualmente los espacios sin renunciar a la independencia funcional.
La cocina adquiere un papel protagonista tras la reforma. La integración de la antigua galería ha permitido ganar amplitud y luminosidad, convirtiéndola en un espacio mucho más abierto y agradable para el día a día. La encimera en acabado Ascale cristal Lux White aporta una superficie continua, elegante y muy luminosa, en coherencia con el conjunto, mientras que los detalles cuidadosamente seleccionados refuerzan el carácter moderno y limpio del espacio.
El salón, ahora más conectado con el resto de la vivienda, se beneficia directamente de estas decisiones, consolidándose como un espacio central bañado por la luz natural. Esta misma lógica se traslada al resto de la casa, donde la reorganización ha permitido adaptar las estancias a la forma de vida actual de la pareja. Dos habitaciones se han unificado para crear un dormitorio principal con vestidor, aportando mayor comodidad y orden, mientras que la tercera habitación se destina a despacho, respondiendo a nuevas necesidades cotidianas.
En los baños, el diseño combina funcionalidad y personalidad. Destaca la bañera en el baño del pasillo, junto con un alicatado decorativo que introduce textura y ritmo visual. Los grifos en acabado oro rosa cepillado aportan un matiz sofisticado sin resultar excesivo, integrándose con naturalidad en el conjunto.
La elección de materiales ha contribuido de forma decisiva a mejorar la percepción del espacio y el confort. El nuevo suelo laminado sustituye al antiguo terrazo, generando una base más cálida y uniforme en toda la vivienda. Las carpinterías exteriores se han renovado por ventanas de PVC en acabado blanco hacia el interior, lo que no solo aligera visualmente los ambientes, sino que mejora notablemente el aislamiento térmico y acústico.
La intervención se completa con la renovación del sistema de climatización, adaptándolo a la normativa actual y garantizando un mayor rendimiento y eficiencia. Todo ello se traduce en una vivienda más confortable, silenciosa y preparada para el uso diario.
El resultado es un hogar luminoso, equilibrado y coherente, donde cada decisión responde a una forma concreta de habitar. Rafael y Paqui disfrutan ahora de un espacio que mantiene el vínculo emocional con el pasado, pero que al mismo tiempo les permite desarrollar su vida actual con mayor comodidad, orden y bienestar.
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