Consejos para reformar un piso antiguo

A la hora de reformar un piso antiguo, es importante tener en cuenta diferentes aspectos. Éstos van desde el conocimiento de las preexistencias y cómo potenciarlas a saber integrar elementos nuevos, pasando por hacer “borrón y cuenta nueva” si realmente no merece la pena que nada se conserve. También es importante tener en cuenta el aspecto económico y, sobre todo, saber adecuar los espacios a los nuevos usos habitacionales. Estos son algunos de los consejos que os damos para enfrentaros a la reforma de un piso antiguo con las mejores garantías de éxito.

Reforma integral piso antiguo

No pierdas de vista las preexistencias

Uno de los mayores retos al que nos enfrentamos en la reforma de un piso antiguo es la dificultad de adaptar los requerimientos actuales a las preexistencias. Paredes llenas de historias, suelos nobles, maderas que se pueden recuperar… Pero todo ello adaptado a las nuevas necesidades, ya que los requerimientos habitacionales serán probablemente muy distintos a los de cuando el piso se construyó.

Piensa en tus verdaderas necesidades para la nueva distribución

Lo más importante a la hora de acometer la reforma de un piso antiguo es saber planificar (idealmente sobre plano) lo que necesitas cambiar. Es decir, cuales son tus verdaderas necesidades espaciales y de cuánto tiempo y dinero dispones. Algo que suele funcionar muy bien, en general en cualquier reforma, es marcar una lista de prioridades. Es muy útil por si finalmente tienes que sacrificar algunas cosas en función del presupuesto o porque no son viables técnicamente. No olvides que muchas viviendas antiguas cuentan con mucha altura que se puede utilizar para tener más superficie útil con, por ejemplo, algún altillo.

Reforma piso antiguo

Ojo con la estructura de las bajantes

Existen elementos fijos que no debemos modificar a la hora de reformar nuestro piso antiguo. Éstos son los elementos estructurales (muros de carga, vigas o pilares) que deben respetarse en la nueva distribución. Además, en muchas ocasiones será necesario un refuerzo de los forjados. Un profesional deberá valorar el estado general del sistema portante de tu vivienda. También conviene respetar las bajantes de saneamiento que marcarán la posición de los baños, aunque siempre se pueden modificar con algo más de ingenio.

Invierte en mejorar las instalaciones

Si tu casa tiene 30 años o más de antigüedad será indispensable reformar sus instalaciones. Si tiene menos, igualmente conviene que lo tengas en cuenta, ya que abrir rozas en paredes o levantar el suelo te será más fácil ahora que en otro momento si ya has decidido a reformar tu piso.

No escatimes en mejorar el aislamiento térmico y acústico

Invierte en buenos aislamientos para optimizar el gasto energético en tu vivienda cuando reformes un piso antiguo. Ganarás en confort, ahorrarás en climatización y, además, tu nueva vivienda será más ecológica. Para ello, puedes cambiar tus ventanas existentes por cerramientos que incorporen perfiles con rotura de puente térmico y doble acristalamiento. Y no olvides reforzar el aislamiento acústico para hacer de tu nueva vivienda tu refugio de silencio. Los problemas de conservación, en general, suelen ser mayores cuando tiene más años. Conviene detectarlos y solucionarlos a tiempo, por ejemplo, controlando las posibles humedades.

Reformar cocina y baño es fundamental en un piso antiguo

La reforma de los cuartos húmedos, es decir, la cocina y baño, son fundamentales a la hora de afrontar la rehabilitación de un piso antiguo. 

Puedes optar por una reforma integral de estas dos estancias. Aquí empezarás cambiando distribución, suelos y baldosas o simplemente actualizarlos si no están tan mal: poner ducha en lugar de bañera, cambiar el lavabo o poner nuevos grifos. Cuando pensamos en una reforma solemos dar por hecho que es mejor que el baño y la cocina sean completamente nuevos pero, si te gusta el estilo vintage, puedes optar perfectamente por mezclar electrodomésticos de última generación con las baldosas existentes o recuperado elementos de forja, por ejemplo. Los sanitarios del baño se pueden recuperar si tienen valor estético y siguen siendo funcionales.

Cambia el suelo o recupera el extistente

Cambiar el suelo de la reforma de tu antiguo piso conlleva tiempo y dinero, pero será un cambio significativo. La madera y los buenos pavimentos de gres, por ejemplo, son opciones versátiles que pegan con todo y que no suelen fallar.  También puedes optar por recuperar el pavimento existente si tiene valor intrínseco. Esto ocurre cuando tenemos una buena madera, terrazo o unas preciosas baldosas hidráulicas. Buscaremos que el resultado sea funcional y quede nivelado y liso. 

Reforma integral vivienda antigua

El lavado de cara que necesita la reforma de tu piso antiguo: Pintura

Una vez tienes lo esencial, es decir, la distribución general, las instalaciones, cerramientos, suelos y los cuartos húmedos renovados, no podemos olvidarnos de los acabados más puramente estéticos o decorativos como puede ser la pintura. Tu nueva vivienda puede parecer mucho más grande y luminosa tras la reforma. Esto, se consigue simplemente cambiando el color (y, desde luego, quitando el gotelé, si es que todavía lo tienes) de tus paredes. Los tonos neutros y el blanco nunca fallan, pero las opciones son casi infinitas.

Recupera algún elemento singular

Es importante que tu nueva vivienda conserve algo del carácter de la antigua. Si no es posible mediante elementos importantes (molduras, suelos o ventanas) al menos rescata alguna lámpara o mueble para la decoración final. No renuncies a ellos si no están perfectos. Siempre puedes pintarlos, lijarlos, barnizarlos o incluso repararlos si tienen partes rotas o termitas. Una vez recuperado será ese toque “vintage” que te recordará a tu antiguo hogar.

Reformar un piso antiguo

No lo dudes: ponte en manos de profesionales

Para que la reforma de tu piso antiguo vaya como ruedas es fundamental ponerse en manos de profesionales certificados Cubicup. Contarás con el mejor asesoramiento posible desde el principio, te ayudarán a solucionar imprevistos,  te sugerirán materiales y contarás con un presupuesto desde el principio. 

Una vez en la obra, se encargarán de la imprescindible coordinación de los diferentes gremios. Esto incluye fontaneros, albañiles, electricistas… y por supuesto controlarán los plazos de ejecución. Incluso podrán asesorarte en las distintas subvenciones que a veces tienen las rehabilitaciones de inmuebles. Todo esto se traduce a la larga en ahorro significativo de tiempo y de dinero.


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